No, no está superado

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Si hoy fuese 31 de diciembre, 2015 cerraría con 48 víctimas mortales de violencia de género. Esta vergonzosa cifra parece reducirse paulatinamente con el paso de los años (gráfica 1), pero todavía no han sonado las campanadas, y cuando lo hagan tocarán al son de la desigualdad. Hablamos de una lacra. De un secreto a voces. De la vergüenza de unos y la impotencia de otros. Todo ello a pesar de que la educación contempla la igualdad, de que la legislación permite exigirla y aplicarla, de que saben que no está bien.

¿Los motivos? ¡Quién saben! Dejo eso para los cuerpos de seguridad del Estado y la comunidad científica. Hablemos de mensajes.

Captura de pantalla 2015-12-19 a las 14.08.14Los periódicos, la televisión, el cine, la música, las series, los videojuegos, el teatro, los cómics… los medios de comunicación son industrias culturales que crean identidades, las estereotipan y las transmiten a la sociedad. Así, las personas entienden el mundo a partir de su propia experiencia, de lo que hayan aprendido con los años y lo que consumen a través de los medios; con todo lo que ello supone.

Sin culpabilizar al 100% al sector de la información, bien se puede afirmar que la lacra de la violencia de género continúa estando muy presente por cómo se informa de ello, que los inmigrantes son rechazados en los países de acogida porque los medios hablan de ellos como si fueran el problema, o que los colectivos homosexuales no se ven fielmente representados con la marginalidad que ello conlleva.

¡Y no será por falta de información! Hay decenas de manuales y libros de estilo que ayudan a los periodistas a informar bien sobre cualquier cosa. No obstante, se sigue viendo esto cada día:

 

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Esta noticia es del diario ABC, del 24 de noviembre de este año. En ella, tras una introducción dramática, el periodista nombra una a una a las 48 víctimas, con nombres y apellidos así como dónde vivían. No se olvida de mencionar la forma horrible en la que murieron pero sí de identificar a sus asesinos: “Isabel Fuentes Fernández, 66 años. Ourense, Galicia. La víctima se encontraba ingresada en el hospital debido a una brutal agresión anterior en el domicilio conyugal y ya reaccionaba a algunos estímulos cuando su marido, de 75 años, acabó con su vida tras lo que intentó suicidarse […] Gema Ruiz, 48 años. Denia, Alicante, Comunidad Valenciana. Fue degollada por su pareja de 47 años, que tenía una orden de alejamiento por vejaciones y lesiones […] del Águila P. H., 50 años. Alcalá de Guadaira, Sevilla. Fue asesinada brutalmente golpeada contra el lavabo y la taza del WC del domicilio hasta la muerte por su pareja de 52 años […] R. N., 36 años. Soria. La mujer, de nacionalidad marroquí, fue encontrada asesinada en la cama […] Laura González, 27 años. La Palma de Santa Cruz de Tenerife, Canarias. Tenía tan sólo 27 años y fue rociada de gasolina y quemada viva en la tienda donde trabajaba por su expareja de 30 años”. Estos son algunos de los ejemplos extraídos del texto de la noticia.

Si ABC hubiera consultado algún manual hubiera sabido que a) hay que evitar el efecto narcotizando intentando no dar detalles macabros (“Manual de Redacción” del diario Público), por lo que nada bueno se consigue explicando que “la víctima se encontraba ingresada en el hospital debido a una brutal agresión anterior en el domicilio conyugal y ya reaccionaba a algunos estímulos cuando su marido, de 75 años, acabó con su vida”, “asesinada brutalmente golpeada contra el lavabo y la taza del WC del domicilio hasta la muerte por su pareja”, “fue rociada de gasolina y quemada viva en la tienda donde trabajaba”. B) según el mismo manual y el de “El tratamiento de la violencia machista en los medios de comunicación” de Cataluña, no se identifica a las víctimas, sino que se preserva su identidad; por su parte, siempre respetando la presunción de inocencia, hay que identificar debidamente a los agresores. En la noticia del ABC, las identidades de las 48 mujeres no han sido preservadas, sí las de sus agresores.C) el periódico debería haber evitado mencionar el asentamiento de la persona agredida, tal y como aconseja el manual catalán, algo que no se ha hecho en ningún caso. D) Los medios deben evitar, según el anterior manual, cualquier relación causa-efecto entre los hechos y la procedencia de las personas implicadas: “R. N., 36 años. Soria. La mujer, de nacionalidad marroquí, fue encontrada asesinada en la cama”, esto es contraproducente para luchar contra la violencia de género ya que no se concentran en un grupo social concreto, ni en unos orígenes culturales o circunstancias determinadas.

Por otra parte, según el manual de diario Público, hay que descartar frases del tipo “rechazó una orden de alejamiento” porque responsabilizan a la víctima de los hechos y descargan al agresor. No podía ser, por lo tanto, más desacertado el subtitular: “sólo seis de ellas [de las 48] habían puesto denuncia previa”.

Pero esta noticia es muy general, recoge en poco espacio mucha información y diferentes. Parece justo analizar el tratamiento informativo de un caso concreto. La última de las víctimas hasta ahora saltó a las noticias el pasado día 9 de diciembre. Estos son los titulares de algunos periódicos digitales:

  • 20 minutos: “Muere en el hospital la mujer apuñalada por su pareja en Fuerteventura”, sección “Las Palmas”
  • ABC: “Muere en el hospital la mujer apuñalada por su pareja en Fuerteventura”, sección “Canarias”
  • eldia.es: “Muere una mujer apuñalada por su pareja en Fuerteventura”, sección “Sucesos”
  • El Mundo: “Muere en el hospital la mujer apuñalada por su pareja en Fuerteventura”, sección “Sociedad”

Si vamos por partes, en la primera noticia del periódico 20 minutos encontramos en el primer párrafo la siguiente información: “La mujer había acudido el mes pasado a la Comisaría de Puerto del Rosario a comunicar que su pareja la maltrataba, pero luego no quiso continuar con la denuncia, precisan fuentes de la investigación”. Exactamente el mismo párrafo aparece en la noticia del diario ABC y en El Mundo. Este tipo de información, como he señalado anteriormente, es desaconsejable según los manuales de redacción, ya que señalan a la víctima como culpable por no haber tomado las medidas pertinentes. Es mejor recurrir a lo segundo: “es recomendable explicar los antecedentes y los procedimientos seguidos por la persona agredida que sean pertinentes (denuncia, orden de alejamiento, etc.) antes de llegar a la situación actual” (Manual sobre “El tratamiento de la violencia machista en los medios de comunicación” de Cataluña). Así, hubiera resultado más adecuado para la víctima escribir: “la mujer ya había acudido el mes anterior a una comisaría a denunciar maltrataos por parte de su expareja”.

En cuanto a los detalles macabros, vuelven a aparecer en los 4 medios: “La mujer había recibido puñaladas en varias zonas de su cuerpo, como tórax, abdomen, espalda o brazos, que presuntamente le habrían hecho con un cuchillo de «grandes dimensiones» que los agentes encontraron en el interior de la vivienda” (20minutos), “una patrulla se trasladó con urgencia hasta el lugar de los hechos y comprobó que la mujer estaba todavía viva, aunque yacía en el suelo sobre un charco de sangre y presentaba heridas muy graves en varios puntos del cuerpo” (ABC), “los agentes se trasladaron inmediatamente a la vivienda donde comprobaron que la mujer había recibido puñaladas en varias zonas de su cuerpo como tórax, abdomen, espalda o brazos, que presuntamente le habrían hecho con un cuchillo de «grandes dimensiones» que los agentes encontraron en el interior de la vivienda. Los agentes encontraron a la mujer en el suelo y le taponaron las heridas mientras llegaba el personal sanitario” (eldia.es) y “una patrulla se trasladó con urgencia hasta el lugar de los hechos y comprobó que la mujer estaba todavía viva, aunque yacía en el suelo sobre un charco de sangre y presentaba heridas muy graves en varios puntos del cuerpo” (El Mundo). Estos detalles, que crean un efecto narcotizante (insensibilización del público por el exceso de dramatismo), deben evitarse. Con explicar que la mujer fue presuntamente asesinada por su expareja resulta suficiente para preservar su dignidad, evitar la espectaculación y morbosidad del asunto y evitar mayor sufrimiento a la otra víctima directa: el hijo de 6 años que presenció los hechos.

Por otra parte, los cuatro medios mencionan la nacionalidad extranjera de agresor y víctima, incitando a pensar que el problema se concentra en un grupo social determinado por su origen: “los agentes se trasladaron a la zona, pudiendo detener al presunto agresor, que al igual que la mujer son de nacionalidad extranjera” (20 minutos), “La muerte de esta vecina de Puerto del Rosario, una ciudadana colombiana de 24 años […] el agresor, un ciudadano dominicano de 33 años, atacó con un cuchillo a la mujer” (ABC), “La muerte de esta vecina del Puerto del Rosario, de nacionalidad extranjera […] cuando un hombre, también extranjero, acudió a la comisaría” (eldia.es) y “La muerte de esta vecina del Puerto del Rosario, una mujer colombiana de 24 años […] el agresor, un ciudadano dominicano de 33 años” (El Mundo). Al igual que la identificación de las víctimas (que en este caso no se da) hay que evitar especificar su origen. Otro error repetido en las cuatro noticias es la especificación de la residencia de la víctima y el agresor: Puerto de Rosario (Fuerteventura). Al menos, en este caso, no se especifica la calle y el número como en otras ocasiones. Decir esto hubiese sido mejor: la mujer y su agresor, de Fuerteventura.

El manual de Público también aconseja evitar la rumorología: “consultar todas las fuentes, excluir las declaraciones de la vecindad tipo “era una pareja normal” […] estos comentarios son contraproducentes para luchar contra este tipo de violencia: “Los antecedentes sobre disensiones o buenas relaciones en el seno de la pareja, por ejemplo, inducen a explicar la violencia como la consecuencia lógica de una situación de deterioro o, por el contrario, como un “arrebato ocasional” (MdU)”. De modo que hay que priorizar las fuentes policiales y de la investigación, evitando rumores y frases como: “los agentes encontraron en la vivienda a un niño de 6 años en estado de ‘shock’, que sospechan habría presenciado el incidente” (rumores, eldia.es), “al igual que la mujer son de nacionalidad extranjera, según informaron a Europa Press fuentes cercanas a los hechos” (información sin confirmar de una fuente no profesional, 20 minutos).

No encontramos en ninguna noticia opiniones de personas expertas que puedan aportar información de ayuda a futuras víctimas; así como tampoco se incluye en ningún medio el teléfono de ayuda al maltrato para las víctimas (016), algo que aconsejan desde Público.

Público señala también que este tipo de noticias nunca deben incluirse en la sección de ‘Sucesos’ como hace eldia.es, ya que es mejor “alejarlo de otros casos de violencia”, como ocurre con el resto de diarios. Además, la guía catalana aconseja “hacer visible la violencia machista que opera de forma más enterrada y que cuesta más de reconocer: la violencia psicológica, la económica o la que se da en los ámbitos sociales y laborales, y sus efectos devastadores en las mujeres y sus hijas e hijos”.

Pero la tarea de la comunicación para conseguir la igualdad real entre mujeres y hombres no termina ahí. Según el libro de estilo de la Generalitat Valenciana para el buen uso de la imagen de la mujer en los medios de comunicación, “Género y comunicación”, “el principal rasgo de nuestra lengua, y en general de las lenguas románicas, es el protagonismo del género masculino y la ocultación del femenino”, lo que hace que la desigualdad empiece a interiorizarse desde el lenguaje. De tal modo que cuando se usa el masculino para dar valor genérico (los estudiantes, para referirse a alumnas y alumnos, incluso cuando hay muchas más alumnas que alumnos), sirve para excluir e invisibilizar a la mujer y mostrar al hombre como el sujeto protagonista de cualquier historia.

Así, cuando decimos “los agentes encontraron en el interior de la vivienda” (20 minutos) estamos excluyendo a las agentes que pudieran haber presentes. Lo mismo ocurre con la frase “mientras llegaba el personal sanitario”. Existen muchas otras formas de inferiorizar a la mujer a través del lenguaje, fíjense en este titular del diario Público.es de marzo de 2015 (noticia completa aquí):

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La preferencia en el orden de presentación consiste en anteponer, por norma, y sin ninguna justificación gramatical, el término masculino (hombres) al femenino (mujer). ¿Porqué no “la brecha salarial entre mujeres y hombres…”?

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Este titular, por su parte, del diario El País de agosto ilustra muy bien la denominación sexuada, un fenómeno que se da cuando se les nombra a ellos por su profesión (“el piloto”) y a ellas por su sexo (“la mujer”) o dependencia del varón (“su esposa”).

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Estos dos titulares, el primero del periódico El Mundo y el segundo de El Periódico Mediterráneo muestran, por su parte, los duales aparentes, palabras que no significan lo mismo en femenino que en masculino (“asistente” y “asistenta” son palabras muy distintas).

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Por último, este titular de la BBC del 2 de junio de 2012, demuestra que las aposiciones redundantes, que se dan cuando se destaca discriminatoriamente la condición sexuada de las mujeres: “la mujer piloto”, ¿por qué no “la piloto”?; están a la orden del día.

Para evitar este tipo de discriminación en el lenguaje la “Guía de tratamiento no sexista de la información y la comunicación de la Universidad Jaume I” aconseja: usar el femenino y el masculino (los alumnos y las alumnas), evitar el masculino genérico (no los hombres sino la humanidad) y el uso de perífrasis para designar los dos sexos y evitar estereotipo (en lugar de los profesores, el personal docente).

Al igual que el calentamiento global la desigualdad puede desaparecer. Disponemos de las herramientas, de la información y de las soluciones adecuadas para luchar contra ello, sólo falta concienciarnos del problema y darnos cuenta de que no, no está superado, y que hoy más que nunca las víctimas necesitan de la implicación de todos.

 

 

 

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