Cristian, el universitario que reclama a Renfe una rampa para poder ir a la universidad

La noticia seleccionada para este análisis fue publicada el pasado 14 de julio por el diario La Razón en la sección “Sociedad”. En ella se tratan las dificultades que está teniendo Cristian, un joven con discapacidad física, que quiere estudiar en la universidad pero no puede acceder al tren que le llevaría a sus clases porque no está correctamente habilitado para facilitar su accesibilidad. Podéis consultarla haciendo clic aquí.

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El titular de esta pieza informativa pone el énfasis en la persona, a la que convierte en elemento central de la información. Sin embargo, en ningún momento  se hace referencia en ese título al término “minusválido” ni a ningún otro sinónimo. Esto está en consonancia por lo indicado por la guía Manual sobre comunicación y discapacidad – el compromiso desde la información  de Sobre todo personas, con y sin discapacidad:

“En los titulares se debe evitar mencionar la discapacidad de la persona. Si ello fuese absolutamente imprescindible, la referencia a la misma no se hará en la palabra inicial”.

También la Guía de estilo periodístico para informar sobre discapacidad de la Agencia de Prensa Disnnet recalca el mismo aspecto:

“En el título se evitará mencionar la discapacidad de la persona. Si ello fuese absolutamente imprescindible, la referencia a la misma no se hará en la palabra inicial”.

En base a estos dos manuales, por lo tanto, podríamos concluir que el titular de la información ha sido redactado de un modo correcto, huyendo de focalizar la información en la situación de discapacidad física de su protagonista.

Respecto a la fotografía que acompaña la información, en esta se muestra a quien deducimos que es Cristian, el protagonista, frente a la puerta abierta de un tren al que no puede subir. Deducimos que se trata de él porque en ningún momento se ve su rostro y, además, la imagen no va acompañada de un pie de fotografía que nos aclare aquello que se muestra. También en base al manual  de Sobre todo personas, con y sin discapacidad mencionado anteriormente, la inclusión de esta imagen no sería correcta:

“Respecto a las imágenes, éstas no deben dirigirse hacia los apoyos técnicos sino en situaciones inclusivas, y utilizar las abreviaturas PCD”.

Dicha afirmación choca frontalmente con la imagen que se presenta. En ella vemos cómo Cristian no puede acceder al tren, cuando lo correcto sería mostrarlo en una situación inclusiva, no centrándose en las trabas que encuentran las personas con discapacidad, sino en que ponerles solución es posible. Cristian podría aparecer, por ejemplo, dentro de un aula, como un estudiante más en igualdad de condiciones respecto a sus compañeros.

La entradilla de esta noticia presenta a Cristian y a su situación personal, planteando asimismo la problemática que encuentra a la hora de acceder a los trenes de Renfe que habrían de llevarle a la universidad:

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El manual de la Agencia de Prensa Disnnet al que se ha hecho alusión anteriormente especifica lo siguiente respecto al primer párrafo de la información:

“En el lead, párrafo de entrada o encabezado de la información y respuesta a las seis preguntas básicas (qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué) la mención a la discapacidad se justifica, si contesta, precisamente a alguno de estos seis interrogantes”.

En este caso concreto, la explicación de su discapacidad iría justificada por ser la respuesta a la W question “por qué” y, por ello, su mención parece necesaria para entender la situación general, el contexto de la noticia.

A lo largo de este primer párrafo de la información se explica la situación de la persona, empezando por la descripción de sus méritos académicos, que hacen que se le vea como un estudiante modelo. En este sentido, la Guía periodística de comunicación y discapacidad: Desde un enfoque inclusivo elaborada por SECRAD  y Universidad Católica Boliviana “San Pablo” aconseja lo siguiente:

“Evitar el uso de un lenguaje excluyente que subestime a la persona con discapacidad o la coloque en una condición disminuida y (…)  promover un lenguaje positivo que anteponga la calidad de persona por encima de sus condiciones diversas”.

Por lo tanto, el hecho de que el autor haya enfatizado en sus méritos académicos ayuda a su representación más allá de sus posibles dificultades y, por tanto, contribuye a su representación de una manera justa e igualitaria.

simbolo-minusvalia-negroEn cuanto a las fuentes de información utilizadas en la elaboración de esta pieza, localizamos dos que, además, son antagónicas en este caso: Guille – el protagonista de la información – y una portavoz de Renfe que aclara por qué, según ellos, no es posible solucionar el problema del estudiante. No se trata de un número muy extenso de fuentes, tal vez se podría haber contactado con alguna asociación que haya tratado o esté tratando de solucionar algún otro problema de este tipo, para hacer así la información más completa y situarla en un marco global. Esto contribuiría a no mostrar la falta de accesibilidad como un caso aislado, sino como un problema real, que aún tiene lugar en muchas ocasiones y que se ha de solucionar.

 

Por otro lado, haciendo referencia al léxico utilizado en esta noticia, el manual de Disnnet afirma lo siguiente:

Es necesario rescatar el valor de inclusión activa, mencionando al protagonista como una persona con discapacidad… No se debe desligar el término discapacidad del contexto persona con… Se trata de no utilizar la sustantivación del adjetivo que entraña la palabra «discapacitado», ni sus equivalentes gramaticales: deficiente, minusválido, impedido, etc.”.

En este sentido, el texto comete un error en su entradilla. En lugar de decir “no disponen de una rampa de acceso para minusválidos” debería decir “no disponen de una rampa de acceso para personas con discapacidad física”. Sin embargo, todas las demás referencias a este colectivo se hacen correctamente, incluyendo la palabra “persona” antes para enfatizar en que se trata de un individuo con muchos más atributos más allá de su discapacidad. Lo vemos, por ejemplo, en: “el servicio de ayuda a personas discapacitadas”, “personas con discapacidad”, “personas con movilidad reducida”

En ese mismo manual también encontramos la siguiente afirmación:

“El lenguaje utilizado para comunicar temas relacionados con la discapacidad, deberá ser de fácil comprensión para el común de los lectores. Si se hace necesaria la utilización de términos poco usuales o técnicos, deberá explicarse su significado en forma sencilla”.

En el primer párrafo se incluye una explicación sobre lo que es la atrofia muscular espinal. Sin embargo, esta es muy reducida, se limita a decir que es una enfermedad de las catalogadas como “raras” que le hace ir en silla de ruedas. Podría haberse explicado en más profundidad en qué consiste su enfermedad, pero siempre de un modo sencillo y fácilmente comprensible para el lector.

Podemos concluir, por lo tanto, que la noticia sí que tiene en cuenta muchas de las recomendaciones señaladas por los distintos manuales. Sin embargo, no es perfecta, y se habrían de corregir y mejorar algunos aspectos como la fotografía o el léxico a fin de conseguir una representación mediática justa de este colectivo.

 

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